Amanece. Parece que hace buen día. Mis pies tocan la suave y cómoda alfombra azul mullida que se halla bajo un suelo frio y marrón. Me encuentro sola en esa gran casa. Abro los ojos, y veo una inmensa oscuridad que me atrapa por todas las esquinas de la cama.
Cierro mis ojos caova, asustada, sin saber que me deparará esa dulce mañana. Los vuelvo a abrir, y la habitación azul llena de palmeras en papel pegadas en esas dulces paredes, está vacía, sólamente estoy yo en ella.
No entendía nada.
Decido no darle importancia, pudo haber sido un escalofrío que llegó hasta mis pensamientos profundos.
Pienso que hoy és un buena día para ordenar la casa, ya que, el día no se presenta tan bueno como creía. Me visto y repaso todo lo que soñé. No recordaba nada. Dejé de desayunar, los recuerdos de ese instante, sola, emergida en esa oscuridad, me llenó el estómago de temores y escalofríos que me impidieron continùar con ese maravilloso desayuno. Perfiero no volver a recordar ese momento.
Durante la mañana, sigo escuchando ruídos y movimientos de corriente algo siniestros. Cada vez más y más extrañada, temorosa e impaciente porque terminase esto de una vez.
Haciendo limpieza, detrás mía, noto una presencia. Me quedo realmente petrificada cuando, una caja que estana situada en un estante inalcanzable, cayó sobre mí, golpeándome la cabeza.
Dos horas después, me despierto con sangre en la cabeza. Salgo corriendo de ese estudio de diseño que poseo muy limpio para adentrarme en ese baño marino a limpiarme esa herida, esperando que no fuese tan grave. La sangre no era mía. No lo lograba entender, Cómo habría llegado esa sangre hasta mi cabeza? Me deslizo pr la pared hasta llegar al suelo, tocándome el moreno y suave pelo, mientras repasaba de donde coño habría aparecido tanta sangre...
En unas horas, vendrían sus representantes con sus modelos de las academias, y debería estar ordenada esa habitación para entonces, asi que se levantó de ese suelo azul y retomando el trabajo que tenía.
Llegó a dicha habitación y comenzó a escuchar sonidos. Dirigió si mirada acia la caja vuelta del revés y por el impacto, algunas que otras cosas llenas de polvo y esparcidas por el suelo limpio y recién lavado.
Se agacha, y las voces paran. Extrañada, observa las fotografías que provenían de dentro de la caja. No veía nada sospechoso en ellas. Solamente sombras tras esas personas. Le parecia algo extraño, pero podría ser por el tipo de sol, pero no era asi. Se sintió con aun más curiosidad cuando vio en el suelo reflejado como una sombra una frase algo inquietante: "hemos vuelto y no te dejaremos escapar". Asustada gira la cabeza hacía la ventana donde se veía reflejada esa forma de palabras seguidas, y vió una sombra alejándose por detrás de la puerta recién pintada, hacia la penumbra de esta.
Se levantó, y fue a indagar tras ella, y sencillamente, no encontró NADA. Pensando que solamente habría sido producto de su imaginación, continuó con su día de limpieza. Escuchó otro ruido, y otro aún mas y mas fuerte y se atenuaba a un silbido que resonaba en cada pared, en cada parte de su cuerpo.
Horas más tarde, alguien llama a la puerta. Vuelven a insistir. Nadie abre la puerta. Se escuchan murmullos. Ella sigue en aquella habitación, petrificada, sin vida, sin aliento, sin alma, sin recuerdos. Las sombras se lo arrebataron todo. Su sombra se ha quedado clavada en aquella pared azul, insistiendo en esa forma y esa figura que adoptó antes de morir antes de exhalar ese último aliento. Ese aliento que le arrebataron una tarde de sábado a una joven sin futuro. Aun resuena una cación en sus oídos, una melodìa permanece en esas paredes. Nadie se a atrevido a entrar en aquella casa. Esa, es la casa dónde las sombras habitan.
Su cuerpo desnudo es arrastrado hasta esa mullida cama, como si nada hubiese ocurrido. Mañana será el día que terminarán lo que empezaron. Mañana no sabrá quién és ella misma. Sólo resonará esa melodía en su cabeza, sin recordar nada más que eso. Evitan los recuerdos y los esconden en un baúl bajo su cama. Ya no hay ropa, ya no hay desayuno, ya no hay movimiento. Nada, hasta mañana...
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